La política de Yamaha de mantener la lealtad del piloto/competidor garantizaba que a medida que los pilotos júnior progresaban hacia máquinas más rápidas y de mayor cilindrada, se sintieran inmediatamente como en casa con la misma disposición de los mandos y una entrega de potencia similar, aunque superior. Esta 175, introducida en 1972, generaba confianza, ayudando al piloto a ser más competitivo, y más primeros puestos significaban mayores ventas para la compañía, una estrategia que se sigue empleando hoy en día con la maquinaria de competición moderna.