Versión mejorada del exitoso GS400, los 40 CV a 8.500 rpm merecían la pena, sobre todo porque mantenía el mismo peso que el GS400. Su buen aspecto y su creciente reputación de durabilidad hicieron que se vendieran bien, incluso frente a modelos de cuatro cilindros, que con su peso adicional no eran más rápidos y resultaban menos ágiles. La caja de seis velocidades de cambio rápido garantizaba que este motor bicilíndrico pudiera mantenerse en ebullición cuando fuera necesario, además de ser duradero y fiable.