Con una potencia real de 40 CV y su culata de 3 válvulas, la CB400 era más rápida que la popular CB400F cuatro cuando se lanzó en 1978, pero no podía igualar su exótico aspecto y sus finas características de conducción, aunque seguía siendo una moto fiable y bien fabricada, con el estilo típico de Honda de la época y no por ello peor, ya que las llantas Comstar eran muy avanzadas en aquella época. Tal era la fiabilidad y el sólido rendimiento de estos modelos, que encontraron el favor de los pilotos de reparto, donde la fiabilidad, el peso ligero y la potencia de gama media eran características deseables que se encontraban en abundancia en estas Honda, ahora bastante infravaloradas. También hubo, por primera vez en el mundo del motociclismo, un modelo automático, aunque con 10 CV menos, y no fue un éxito comercial para la compañía.