Esta máquina deportiva de 100 cc era tan agradable de ver como de conducir y, aunque sólo desarrollaba 10 CV, era una gran moto urbana, con una rápida aceleración hasta las 40 mph. El motor bicilíndrico de cinco bocas era potente y suave. Con su estilo clásico de principios de los 70, con guardabarros cromados y rayas de buen gusto, esta moto atrae todas las miradas en cualquier festival de motocicletas japonesas clásicas. Lamentablemente, sólo se fabricó un año, 1972, principalmente porque por poco más dinero se podía comprar la 125 bicilíndrica de la misma marca, con 5 CV más. Pero una vez conducida, pocos pueden olvidar la suavidad de ese pequeño motor bicilíndrico de 100 cc.